La Frase: "Al final del camino me dirán: ¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres". Pedro Casaldáliga

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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Aprende a recortar con la crisis. Hoy: educación (pública, por supuesto).

            Corren malos tiempos para la educación. No se trata sólo (esta palabra y la rendición de la RAE son un buen ejemplo) de que el conductor del autobús no nos devuelva los buenos días, o de que algunos camareros nos perdonen la vida en cada café. Resulta ahora que nuestros gobernantes, esos adictos al tijeretazo (sin duda, algún trauma causado, precisamente, en su educación infantil), han descubierto la cartulina multicolor de la educación; ocurre, como tantas otras veces, que han mostrado su predilección por un único color: el de la pública.
            La comunidad autónoma de Madrid se ha puesto a la cabeza de los recortes, pero sin duda se le unirán muchas más. Ya saben que estamos en crisis: hay que ahorrar. Este argumento queda rebatido, sin embargo, por las cifras. En Madrid, contratando a miles de profesores menos, pretenden ahorrar 80 millones de euros. Estupendo, si no fuera porque se gastan 90 millones de euros en exenciones fiscales a los papás que llevan a sus hijos a la privada. ¿Dónde está el ahorro? En los de siempre, cómo no.
            La cosa no sería tan grave si no tuvieran la desfachatez, por un lado, de asegurar, que “no hay recorte ninguno en la educación pública”, y, por otro, de denigrar a la profesión docente ante la opinión pública, con afirmaciones, calculadamente manipuladas, como que “un docente pasará de trabajar 18 a 20 horas”, cuando ese será el aumento de horas lectivas. Los docentes seguirán trabajando (oficialmente, sin duda trabajan muchas más) las mismas horas: 37 y media. Lo que se verá mermado será sin duda la calidad de la enseñanza: a más horas de clase, menos horas para tutorías, coordinación, orientación, desdoble. ¿Es que estas labores no son importantes? ¿Es esta la excelencia educativa que persigue Esperanza Aguirre? Recordemos que hasta hace bien poco, esta señora defendía que era necesario aumentar la autoridad del profesorado; con manipulaciones como las suyas (“20 horas es menos de lo que trabajan la mayoría de los madrileños”), desde luego, lo está consiguiendo.

Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid
Fuente: elpais.es
            Duele ver, una vez más, la lamentable labor ¿informativa? de la mayoría (no todos) de los medios de comunicación, haciéndole el trabajo al señor feudal, presentando el conflicto como una simple rabieta de una clase privilegiada por tener que trabajar dos horas más (insisto, trabajará las mismas). Apenas se escucha nada, por ejemplo, de que un profesor de Lengua podrá dar clase de Geografía, o viceversa, ya que se consideran “materias afines”. ¿Es esto una educación de calidad?
            Resulta patético que la clase política (ya digo, vendrán otros), que ha sido incapaz en los últimos treinta años de ponerse de acuerdo en hacer una ley seria, duradera y razonable de educación, cargue ahora las tintas contra el profesorado. No sería malo que los mercados exigieran tal medida: en cuatro días la veríamos plasmada en nuestra Constitución. De otra manera, no hay forma. Ni siquiera en algo tan específico del momento histórico en que se aprobó (y anacrónico totalmente hoy día) como la subvención por parte del estado de centros privados de enseñanza.
        Sin duda la enseñanza privada (y señaladamente, sus docentes) es muy respetable. Menos lo es que sea financiada con dinero público. Está por demostrar, además, que la enseñanza privada forme ciudadanos superiores al resto: la mayoría de nuestros políticos fueron educados en ella.
           
Unas tijeras
Fuente: ITE

jueves, 1 de septiembre de 2011

Aprende a recortar con la crisis. Hoy: el déficit, ensayo general: Cospedal y Castilla-La Mancha

        No han podido esperar a reformar la Constitución; se lo pedía el cuerpo. Para aquellos que no capten la relación entre limitar el déficit y recortar derechos sociales, que le echen un vistazo al plan de ajuste de Dolores de Cospedal, esa austera trabajadora que apenas cobra 220.000 euros anuales, y sólo tiene tres trabajos remunerados (Senadora, Presidenta de Castilla-La Mancha, Secretaria General del Partido Popular). Ha sido el primero, pero llegarán más, por ambos bandos (?).

        La relación es clara: la única forma que esta gente conoce (entiéndase por esta gente la de cualquier partido político constitucionalista) de reducir el déficit es recortar gastos. Se olvidan de que existe otra fórmula: aumentar los ingresos. Pero, ¿de verdad queremos molestar a las rentas superiores, a las grandes empresas y a la banca? ¿Es justo que esos bienhechores desinteresados paguen la cuenta de la juerga que nos hemos corrido los currantes? Si hemos llegado a esta crisis, ha sido porque usted ha querido comprarse ese piso tan molón, en lugar de seguir con su cómodo alquiler, o yo me he ido de vacaciones a Mónaco (encima, poniéndolo todo al rojo), y no porque esos señores, muy lícitamente, sin duda, hayan querido tener más beneficios que el año pasado y menos que el siguiente y, por supuesto, tributar el menor impuesto posible.

        Y conste que no digo que todos los recortes de la señora Dolores (si alguna vez hubo en el mundo un nombre apropiado fue este) sean malos. Una de sus primeras decisiones nada más asumir la Presidencia, un recorte de +4000 euros en el sueldo de seis jefes de gabinete de la Junta de Castilla-La Mancha, merece todo mi respeto.

Y luego están los recortes recortes: la supresión de puestos de trabajo. Especialmente de ciertos especímenes: chóferes (esos fitipaldis), secretari@s (al final, no guardan ni un secreto), personal eventual (menudos vividores: ahora trabajo, ahora no). Y así es, por otra parte, como el Estado puede ayudar activamente a reducir el paro: mandando a gente a la puta calle. Si usted no entiende este sencillo razonamiento, ¿cómo pretende que haya un referéndum para cambiar la Constitución y que le den voto? Admítalo y sea feliz: demasiado complicado para nosotros, que se ocupen ellos.


Pero mis favoritos son los recortes en dos campos: sanidad y educación. ¿No está cansado de pagarle el colegio a los cuatro hijos del vecino? ¿No le molesta costear con sus impuestos la operación de su peor enemigo? Pues ellos también (y al decir ellos me refiero nuevamente a los constitucionalistas o, más poéticamente, a los hijos de… los padres de la Constitución).

Hay que ser muy idiota para no darse cuenta de que un plan llamado "racionalización de las infraestructuras e instalaciones sanitarias”, y cuyo principal ingrediente (que nos cuenten) es contar con 400 millones menos de presupuesto, tiene por fuerza que mejorar los servicios sanitarios de Castilla-La Mancha.

        Y la guinda para el final: el problema de nuestra Sistema Educativo no es que en treinta años los dos principales partidos políticos hayan sido incapaces de consensuar una ley de educación (señora Merkel, bitte, eche una mano), sino que los profesores trabajan poco, tienen muchas vacaciones y pocos alumnos. Y eso hay que cambiarlo. En mis tiempos éramos 40 alumnos en clase, e hice un montón de amiguitos. Sería un orgullo que mi hijo tuviera la misma suerte, o incluso más. Un padre siempre quiere lo mejor para sus hijos y, desde luego, por los padres de la patria no va a quedar. Al tiempo.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Liberalismo constitucional (Ahora quieren ser legales)

La desvergüenza de nuestros líderes políticos no tiene límites. Tantos años vendiéndonos la moto de que la Constitución no se podía cambiar a la ligera, de que eso requería tiempo, plazos, reflexión, consenso. Oiga, pues ahora resulta que no, que cuando se trata de recortar derechos a los de siempre y hacerle caso a papá mercado, en un mes está todo listo. Y no me pierdan el tiempo en referéndums, no vaya a ser que la gente (esos ignorantes que no saben lo que les conviene) digan que no y nos jodan el negocio.

Ya lo dice el adagio: cuando el PP y el PSOE se ponen de acuerdo en algo, échate a temblar. No se tratará de hacer una ley de educación coherente y duradera; no pretenderán subirnos las pensiones o fortalecer el sistema de sanidad pública; no perseguirán acabar con el terrorismo. Eso son minucias. Ahora bien, si lo que hay es que reducir el déficit público y ser los primeros de la clase (neoliberal), el patriotismo se impone a las ideologías. Ah, no, que no hace falta, que la ideología de ambos partidos es la misma: estupendo entonces. La cosa no sería tan grave si no supiéramos que la única manera que ambos entienden de reducir el déficit es reducir los derechos de la base de la pirámide, jamás de la cúspide, no vaya a ser que el faraón se enfade.


No cuesta imaginar el acuerdo. Zapatero, con su mejor sonrisa el-poder-no-me-va-a-cambiar, agasajaría a Rajoy con algunos aperitivos: reducción del IVA para artículos de primerísima necesidad como viviendas nuevas, ampliación de la edad para el contrato de formación, posibilidad de encadenar infinitamente (incluso post mórtem) contratos temporales. Y luego, el plato fuerte:

Zapatero.- Te acuerdas de aquella vez que mencionaste lo de incluir en la constitución el límite del gasto público.
Rajoy.- La verdad es que no. [Llamada de móvil]. Es decir, síhhh, síhhh, síhhh. Y lo mantengo.
Zapatero.- Pues bien, creo que tenías toda la razón.
Rajoy.- Qué me dices.
[Sus miradas se entrecuzan, y una chispa salta cuando comprenden que, aunque sin darse cuenta, siempre han estado en la misma onda]
Zapatero.- Supongo que en otro tiempo, en otras circunstancias, entre tú y yo quizás…
Rajoy.- Calla, no digas nada. Tan solo abrázame.
Zapatero.- ¡Mariano!
Rajoy.- ¡José Luis!
Zapatero.- ¡A mis brazos!
Rajoy.- ¡Por España!
Zapatero.- ¡Por los mercados!

Lo más sangrante de todo, sin embargo, es la pretendida ausencia, no sólo de referéndum (indignante), sino de cualquier tipo de debate público. Llevan años llenándose la boca (y nuestros oídos) con la Constitución votada por el pueblo, el amplio consenso, el marco de nuestras libertades, etcétera. Los medios de comunicación, tan obedientes, echan una mano con Gadafi en primer plano (donde va a parar, eso es lo que realmente interesa a los españoles), y acá Mourinho, y acullá Guardiola.

José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente que era tan de izquierdas que acabó apareciendo por el otro lado, como el comecocos, no contento con su nefasta política neoliberal (nefasta para el pueblo, se entiende) del último año y medio, pretende institucionalizarla. Es decir, que muerto el perro, no se acabará la rabia, antes bien, el nuevo cachorro, que llegará con ímpetus renovados, siempre podrá decir, cuando le regañemos: lo pone la Constitución; o exclamar, cual Bart Simpson: ¡Estaba así cuando llegué!

EPÍLOGO

El detective Marlowe descolgó el teléfono y dijo ¿diga?
Voz misteriosa.- Tengo un trabajo para usted, pero le advierto, no será fácil.
Marlowe.- Deje que eso lo decida yo, muñeca.
Voz misteriosa.- Soy un hombre, pero de acuerdo. Necesito que… Es preciso… Me gustaría que investigara si queda alguien de izquierdas en el PSOE.
[El detective Marlowe sintió un vahído, y no era hombre que se impresionara fácilmente. Dio una larga, lentísima calada al cigarrillo].
Marlowe.- Serán cien mil dólares. Más gastos.

Fuente: ITE. Ilustrador: Loren.