La Frase: "Al final del camino me dirán: ¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres". Pedro Casaldáliga

martes, 12 de febrero de 2013

De dimitir nadie escapa

POESÍA

"El nuncio anuncia
que papá renuncia"
grita un niño en la calle
mientras salpica un charco
y antes que me dé tiempo
a pensar en divorcio / y en su madre
le corrige al instante una señora:
“El Papa / niño”
mientras se santigua.

No puede ser
me digo perturbado
sin duda entendí mal
será algún chiste
la última bola que Internet relata.
Mi cerebro a aceptarlo se resiste:
¿ETA que ha vuelto? ¿El juez Garzón que insiste?
¿Otra conspiración de los sociatas?

Mas resulta que es cierto
mientras tomo un café / la tele informa
que aunque aún no está muerto
Benedicto dimite en tiempo y forma.


De la sorpresa hasta me transustancio
y me invade una fe sobrevenida
me hago preguntas muy trascendentales
(¿Perderá el nombre?
Acaso sólo el número
como un fichaje que te sale rana)
bautizo al Papa como peligroso
para políticos y cargos públicos:
un terrorista de las dimisiones.
Comulgo
con tertulianos-ruedas de molino
y para completar mi fe que crece
doy una hostia a un cliente protestante
(se ve que el camarero lo agradece).

En fin / que yo no salgo de mi asombro
en mis tiempos el dicho era distinto
pero visto lo visto y este Papa
sera qué tengo fe / pero yo insisto:
que aquí de dimitir nadie se escapa.

jueves, 31 de enero de 2013

Sobre el PP

OPINIÓN

Es lo que pasa por ir de sobrados. Los adalides de la lucha contra la corrupción, los salvadores del país, los integrantes del partido de los trabajadores, en suma, andan sobreexcitados estos últimos días.

El que fuera tesorero del partido, Luis Bárcenas, conocido en la contabilidad de la trama Gürtel con el sobrenombre de Luis el cabrón, por lo visto hacía honor al mismo: le gustaba el chocolate espeso.

Especialistas destacados en el arte de recortar, parece ser que, en lo tocante a sus sueldos, exploraron el más vulgar trabajo de añadir, llegando con poco esfuerzo a los sobresueldos. De la A a lo B en un periquete, con letra clara para que Mariano la entienda.

Hace tiempo que vienen sobreactuando. Primero fue la patética intervención de Soraya Sáenz de Santamaría al borde de las lágrimas, porque, según contó, ella o cualquiera de sus compis de partido se pueden quedar cualquier día sin vivienda. Después, un indignadísimo Cristóbal Montoro, interrogado acerca de si había cobrado en B, alude a su pública declaración de renta (todo el mundo sabe que los pagos en negro se reflejan en la casilla 118).




Y ahora, en la misma línea, María Recortes de Cospedal, sobrevenidas las informaciones del revolucionario e izquierdista periódico El Mundo primero, y de sus afines correligionarios del diario El País después, promete solemnemente declaraciones juradas de renta (casilla 118, recuerden). A falta de un buen Cid, parece que un Escudero ya ha salido respondón ante tal juramento de Santa Gadea.

Con uno oposición que pinta menos que un sello (del Rey), la cosa tiene mala pinta. La situación tiende al desmoronamiento (¿de qué?), y ante la falta de un liderazgo brillante de izquierdas…, ante la falta de un liderazgo de izquierdas…, ante la falta de…; ante la falta, corremos el riesgo de que aparezca un populista pitando penalti.

En el Partido de los Patriotas parece ser que hay división interna. Esperanza Aguirre (la cólera del adiós) es partidaria de investigar a fondo y hacer limpieza en el partido, sobre quien sobre.

Como vivimos en un mundo monotemático, paraíso de la desinformación por excelencia, confiemos en que el resto de las piruetas y desmanes varios de los diversos personajes de la corte y recorte (supresión de derechos, injusticias sangrantes, indultos cachondos, etcétera) no se vean ensobrecidos por esta noticia.


lunes, 31 de diciembre de 2012

Cuando el año 2000 era el futuro

POESÍA

Cuando el año 2000 era el futuro
era algo tan luna
tan odisea del espacio
que parecía que no iba a llegar nunca.
Yo era capaz de calcular (con mimo)
que para entonces todavía tendría
22 años
y tanto por delante. 

Cuando el año 2000 era el futuro
jugábamos al tente
y al fútbol (la pelota) sin manos y sin mandos.
Había cabinas telefónicas
y personas que hablaban mirándose a los ojos
y visitaban a otras por sorpresa
tomando el tren
sin avisar
de su llegada
dos paradas antes.

Entonces
(cuando el año 2000 era el futuro)
tenía a bajo coste
ilusiones y sueños
-por cumplir e imposibles-
y no llevaba a cuestas
como ahora
desengaños y engaños
(todos gratis).



En aquellos tiempos
el tiempo era otra cosa
(más lenta / desde luego).
Había estaciones
y ropa de domingos
los periódicos tenían
poquísimas
faltas de ortografía
y todos los deportistas y famosos
eran invariablemente mayores que yo.

La muerte no existía
el miedo era un enano
(a lo más a una zapatilla)
que se ha venido alimentando
-insaciable / grotesco-
pantagruélicamente
desde entonces.

Retrospectivamente
me parece
(o bien será la noche y la tristeza)
que todas las cosas
eran más
o menos que ahora
pero eran más que estaban.

Cuando el año 2000 era el futuro
nadie nos dijo nunca
(era impensable)
que un día llegaría el 2013.


jueves, 22 de noviembre de 2012

Proyectos de buenas personas

POESÍA
[A mis amigos de Brunelli's, donde fue escrito]

No van a llegar nunca
pero no será por falta
de la buena voluntad
de sus padres
(esforzados votantes cuatrianuales)
de los sucesivos Gobiernos responsables
(control del déficit presupuestario)
de la sociedad misma
(mira para otro lado / no pienses / no molestes).

Serán analfabetos (o casi)
¡pero como dios manda!
A lo sumo una suma
con suerte
alguna conjunción copulativa
-sólo de vez en cuando y por la iglesia-
algunas siglas puestas en carteles
y tres o cuatro imprescindibles verbos
-paga, trabaja, vota-
y sobre todo “traga, está muy bueno”.

No pasarán de proyectos (una pena)
mas no será
por falta de inversiones
de ajustes / de recortes / de reformas.

En fin / nada podemos reprocharnos
no llegarán a ser buenas personas
pero nos bastará mientras trabajen
y consuman
y (claro)
no protesten.
 

Ilustradora: Mar Sáez


domingo, 7 de octubre de 2012

Menos mal


          A veces, uno se cansa de la frialdad de la vida, del abismo que nos separa de la gente que nos rodea, de la soledad portátil que nos envuelve y nos incomunica.

      Cada vez más, doquiera, la indiferencia sustituye a los buenos modales, la cortesía se disipa ante la fórmula del hastío cotidiano.

      El conductor del autobús no devuelve los buenos días, los camareros nos perdonan la vida en cada ronda, y qué afortunado es aquel que escucha un de nada cada veinte gracias.

      A veces, sin embargo, todavía.

     Cada vez menos, uno se encuentra con una persona. Entonces, presurosas, como liberadas del toque de queda del presente, se dan todas las cosas que faltan casi siempre.

     En tales ocasiones, uno se siente un poco menos cansado de la vida, y un poco más vivo.



miércoles, 26 de septiembre de 2012

Una nueva vida

RELATO

Había leído cosas así de pequeño. Cuentos de Philip K. Dick. Cómics. Había visto películas. Como todos –o más que  ninguno-, había fantaseado. Pero esto era real.

Hace no tantos años (¡pero tan lejos!) el procedimiento al que ahora iba a someterse se hacía de forma rudimentaria e incompleta. En esencia, se enunciaba con las palabras comenzar una nueva vida, y consistía en hacer borrón y cuenta nueva, mirar hacia delante, tragar saliva, apretar los dientes y otros tópicos similares.

Ah, las nuevas generaciones. Demasiado frágiles para soportar la carga del pasado, decidieron borrarlo. Llevó tiempo, algunos escándalos y un premio Nobel, pero al final se hizo.

Cuando lo anunció en la cena de Nochebuena con su mejor sonrisa, las palabras utilizadas fueron muy otras: “Voy a formatearme”, dijo. Y un silencio que había esperado mil años para hacer su entrada lo invadió todo. Un tenedor rebelde cayó al suelo y, abierta la brecha, improperios y palabras de incredulidad desembarcaron. También, miradas cómplices entre sus familiares. Finalmente, saltándose las redes que estas habían tejido, su padre, hombre poco amigo de las nuevas tecnologías (se definía a sí mismo como de la generación de la tostadora), estalló: “Te están timando”. Y a continuación, entre calada y calada a su vieja pipa, explicó.

Le pareció una trama tan pueril que se enterneció. Pero pretender tales errores en un sistema largamente probado como infalible, no revelaba sino el cariño que le profesaban y la preocupación, a su modo de ver, infundada. En efecto, hacía muchos años que la gente, especialmente los más jóvenes, formateaba al gusto la memoria. El procedimiento era sencillo: se hacía una copia de seguridad, se borraba lo inconveniente, lo no deseado, incluso lo pensado pero no hecho; se conservaba lo agradable, lo mágico, incluso lo hecho sin pensar. La técnica se había desarrollado en extremo, y si bien al principio se estigmatizó como una solución de débiles, ya entonces -¡oh tiempos, oh modas!- se había generalizado su uso. ¿Por qué sufrir? ¿Por qué recordar?

Ilustrador: Aurelio Lorenzo Pérez

Cuando se presentó en la consulta del doctor Ingelson, este lo miró con asombro. Lo llamó por su nombre, le dijo pase, lo sentó en un sillón y le contó la historia de su vida. “Lamento negarme a aceptar su dinero, pero tengo una ética. Créame, de nada servirá con usted. Es la cuarta vez que requiere mis servicios”. Confuso, porque juraría que era la primera vez que hablaba con alguien que conocía al detalle sus pesares, trastabilló hasta la puerta.

Ya cerraba esta cuando el doctor Ingelson, hombre poco dado a confidencias, le encaró. “Permítame que le admire. Debió usted quererla mucho”. Y antes de que dos lágrimas que llevaban veinte años esperando pudieran por fin salir de sus ojos, volvió a su agenda y a su siguiente cita.

No tuvo más remedio. A la antigua usanza (en el rostro de su padre el orgullo), en la cena de Nochevieja anunció su propósito de iniciar una nueva vida. Tragó saliva, apretó los dientes, miró hacia delante e incluso, y no sin gran esfuerzo por su parte, logró hacer una cuenta nueva, en la que el doctor Ingelson le ingresó, gustosamente, los gastos de sus tres fallidas operaciones.


viernes, 21 de septiembre de 2012

79 sueños

POESÍA


Tengo 75 sueños en conserva

dos en almíbar

y uno congelado.

Pero el que más me duele

el que no olvido

es uno ya perdido

caducado.



Ilustradora: Blanca Helga de Miguel Rubio