| Claude Monet: Impresión, sol naciente (1872) |
En Japón están que no paran con la radiactividad; en España, lo que nos pone radiactivos es comprobar las cifras del paro.
Distintos problemas pero mismos destinatarios: ni el alto ejecutivo de Toyota teme comer sushi contaminado, ni el consejero delegado de una caja (perdón: banco) se preocupa por hacer cola en el INEM; eso queda para el común de los mortales: los pobres de toda la vida, que ahora nos autodenominamos “clase media” aunque, en cuestión de defender y exigir derechos, no tenemos ni la mitad de clase que aquellos, nuestros predecesores.
El sol naciente de allí ya no brilla igual, y el puño de aquí se está cerrando tanto que se ha marchitado la rosa.
Va a ser que el emperador no era divino, y que el encargado de arreglar el calzado no puede ni remendar unos botines.
¡Bankia! Perdón otra vez, quise decir: ¡Banzai!